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El libro de mi mesilla de noche. En él se dan los mejores consejos para llegar al consumidor y se descubren fórmulas que han tenido más o menos éxito en distintos países. Se trata de las mejores formas no convencionales de publicidad.  

¿El truco? Ser personal, evitar la competencia, hacer que la marca sea invisible y ser imprevisible. Como si fuera fácil.

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La cadena hotelera, propiedad de easyGroup, inaugura una sede en Madrid.

Los jóvenes estamos de enhorabuena. Viajar a la capital de España puede resultar más económico incluso que quedarse en casa. Por tan sólo 29,99 euros se puede disfrutar de una noche para dos personas en este céntrico hotel, ¿qué más se puede pedir?

easyHotel Madrid está basado en la fórmula “no frills” que lanzó a la fama a easyJet: se elimina todo aquello de lo que se puede prescindir sin que repercuta en la calidad del producto o servicio. En este caso, se adapta a los alojamientos: sólo una toalla por persona, no dispone de armario ni tampoco de zonas comunes como cafetería o restaurante.

easyHotel es la opción más recomendable para todos aquellos que creáis que lo que de verdad importa de la experiencia turística es el destino en sí y todo lo que éste te ofrece. El hotel, al fin y al cabo, sólo lo vas a usar para dormir, ¿o no?

Visita http://www.easyhotel.com para reservar ya. Recuerda que la antelación te asegurará el mejor precio.

Interesante congreso sobre Marketing Online que tendrá lugar en Madrid los próximos 12 y 13 de marzo:

  • 2 días de exposición con más de 80 expositores nacionales e internacionales que presentarán sus productos y servicios más novedosos.
  • 2 días de conferencias OME con más de 60 ponentes nacionales e internacionales en 6 salas paralelas, que presentarán las estrategias más novedosas, innovaciones y tendencias de todas las áreas del marketing digital.

Allí estaremos para empaparnos de lo último y no quedarnos atrás en este mundo que avanza a un ritmo que ya da vértigo.

De los clicks por Gregorio a los clicks por Rajoy

No somos la generación del pulgar, señores, sino la del índice. Dentro de poco nos pedirán que pulsemos para acabar con la pobreza del mundo o el cambio climático.

Pocos rostros son capaces de hablar así.

Todavía quedan actores grandes en el mundo.  

 Los colores estrella de M&Ms están de campaña electoral en Australia. Y como en todo país democrático que se precie, el público elige al candidato perfecto.  

‘No preguntes lo que tu caramelo puede hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por tu caramelo’ es uno de los lemas de la campaña que ha desarrollado la agencia Clemenger BBDO Melbourne para los populares chocolates.

Gracias a la publicidad en televisión y medios gráficos, y a la rápida difusión a través de la red, la campaña está siendo conocida en todo el mundo. En la página web del proyecto, se pueden ver los vídeos de los candidatos y ver su programa electoral. Por supuesto, también es posible votar al favorito y participar en suculentos sorteos. Eso sí, con registro previo.

Una original idea que, además, consigue una buena base de datos para la marca de chocolates.  

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2046

 2046 emana erotismo y sensualidad. Huele a voyeurismo. Parece que tratase de una carretera repleta de cambios de sentido. Tantos que llegas a perder la orientación, y el rumbo. El film sale de un gran altavoz para culminar volviendo a él. Como si fuera el mismo punto de partida el de regreso. Como si existiera el eterno retorno. Un escritor que cree escribir sobre el futuro, cuando en realidad escribe sobre el pasado.

Espaldas descubiertas por amplios escotes, uñas pintadas de rojo, medias, tacones infinitos… la sexualidad implícita en un movimiento de caderas. Recuerda una historia de amor “con la mujer de otro” y un viaje a Singapour. Y nos trasladamos a entonces. La incesante lluvia sobre aquella lámpara del callejón, un restaurante similar, rostros en espejos y una música envolvente. Nos detenemos en detalles: el pomo de una puerta, una mano que sostiene un bolso al caminar… objetos que aparecen en una secuencia y se cuelan en posteriores acompañando la historia, inyectándole una dirección y, por supuesto, guiando nuestros ojos.

Pero no es la sencillez de entonces, el tono embriagador de los susurros, de las palabras que se ahogan antes de salir. Ahora las súplicas adquieren vida: “vente conmigo”, “quédate esta noche”, y el deseo se hace carne y los recuerdos no mueren, se pierden en otros labios. Utiliza espejos, cristales, marcos de puertas y otras herramientas que ofrecen imágenes que nos hacen creer que tan sólo existen en la imaginación de Chow, que no son más que ilusiones que ocupan su confusa mente. Y nos sentimos observados. Ya no son otros los que vigilan, las dueñas de las habitaciones de los protagonistas de In the Mood for Love; ahora son ellos mismos, y él sobre todo, quien, a través de ese agujero por el que mira a Bai o a Wang, nos lleva a nosotros a otros lugares. Nos hace sentir una irrefrenable necesidad de observarlas, de atravesar esas paredes. No es coincidencia que el film mantenga “aislados”, no sólo a los personajes sino a los espectadores. Cuando dos actores aparecen en el mismo espacio, Wong Kar Wai elige un plano desde la perspectiva de un voyeur, de alguien que no puede hacerse una idea completa de lo que está pasando. Así, en muchas escenas, los personajes aparecen “al otro lado”, dejando el resto oculto. Fuera de campo y encuadre dentro del encuadre hacen que nos mantengamos alejados, como he dicho, pero alimentan nuestras ganas de presenciar la acción, de impedir la alienación de unos personajes que sólo intentan sobrevivir al pasado, al recuerdo.

Ambas películas rebosan magia. Aquí, dos planos que se funden aproximando dos bocas que se desean o la imagen ralentizada al cruzarse en el restaurante, después de un beso con Lulu, durante una insinuación a Bai. Allí, cada uno de los primeros encuentros en pasillos y callejones interminables. “No la he vuelto a ver desde entonces, pero a veces aparece en mis historias”. Un taxi volviendo a casa, una mano que tropieza en otra pierna, una lágrima brotando de un cuerpo en blanco y negro. Una azotea y el humo de un cigarrillo, de nuevo, o un fajo de billetes que calman aparentemente la sed. Personajes frágiles, vulnerables, sonrisas retardadas. Continúa el fuera de campo, como ya he apuntado, aquí más como recurso estético pues ya no hay personajes que ocultar. De hecho, de las protagonistas de estas historias de amor de 2046 lo vemos todo, o al menos lo suficiente para que se produzca en nosotros un deseo de ponernos bajo su pellejo, para vivir sus experiencias, y para cambiarlas también. Porque sufren, porque les inunda un sentimiento de pérdida y de vacío que nos llega y traspasa. A veces un primer plano que muestra unos ojos brillantes puede llegar a estremecer: “Todos los recuerdos son rastros de lágrimas”.

La dirección artística y el vestuario son sublimes. Pasamos de vestidos perfectos que envuelven en elegancia a cada una de las protagonistas femeninas a trajes galácticos; de un viejo y descuidado hotel a un tren de la más alta tecnología, y ello sin que apenas percibamos los puntos de sutura.  La música asimismo, embriagadora y con notables puntos en común con la banda sonora de In the Mood for Love, aparece en momentos clave del film, como cuando le vemos observando, por primera vez a Wang  fumando, tras haber estado haciendo ballet. O en aquel taxi en blanco y negro con Bai, no así en la penúltima escena en la que aparece él sólo, en blanco y negro igualmente, en ese taxi. Quizá continuación de aquel momento, quizá una situación futura, quién sabe, al fin y al cabo la historia se repite, y la ausencia de música en ese instante podría significar el comienzo de una nueva soledad. No es su culpa, por ahora necesita defenderse, curar las heridas… porque él mismo lo dice: “El amor requiere el momento oportuno”.

 

Porque sí. Porque ya tuve un blog personal y no quiero hacer de éste el último resquicio de aquel. Y porque ya es hora de dar contenidos a este sitio. Darle de comer. Voy a dividir los posts en dos bloques: cine y publicidad. Dejaré mis otras pasiones para el Flickr. Hay que dividirse: segmentar el target. Pero hoy voy a hacer una excepción. Voy a aprovechar el medio para promocionar a un amigo. Porque sí. Porque el chico lo vale. Por su voz y sus letras y porque se deja la piel. Os dejo que se presente de la mejor manera posible. Y, si os gusta, ya sabéis, moverlo. Señoras y señores, con ustedes: Fernando Álvarez (pueden encontrarle en Myspace, entre otros sitios).

 Impresionante vídeo de Michael Wesch sobre las posibilidades de la web 2.0 

En pleno centro de Madrid (Hortaleza 87) se encuentra la Casa Fox, una recreación de las mejores series de la Fox. Podréis pasearos por la cocina de Mujeres Desesperadas, entrar en la celda de Michael de Prison Break o perderse en la isla de Lost. Daos prisa: el 27 de febrero nos abandonan.  

Sra Rushmore es una tierna abuelita que nos invita a ver los secretos de su alcoba y de cada uno de los rincones de su casa. Original página web de una de las agencias españolas con más proyección.   tarjetarushmore1.jpg 

Perfecto Post Post-San Valentín

I am doll parts
Bad skin, doll heart
It stands for knife
For the rest of my life

He only loves those things because he loves to see them break
I fake it so real, I am beyond fake
And someday, you will ache like I ache
Someday you will ache like I ache

(Doll Parts, Hole)

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Dolls es un viaje al alma,

a la tragedia humana,

al más trágico de los destinos.

Sus protagonistas tomaron una decisión que ha marcado su rumbo,

sobre el que ni siquiera quieren intervenir.

El espectador,

inmóvil,

impotente,

no puede hacer otra cosa más

que esperar el terrible desenlace al que son arrastrados.

… y ojalá que tú sigas teniéndome a tiro…

 

Érase una vez una princesa olvidada, perdida en un libro, en una hoja del cuaderno que prometiste llenar de escritos, que no sabe en qué día vive, de qué país estuvo a punto de ser reina, qué galante caballero se presentó en un caballo blanco a robarle el corazón y teñir el cielo de rojo y consiguió que no dejara de llover y la hizo esconderse entre tus manos. En forma de cuento interminable que nunca sabe por dónde empezar.

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